Editar mi libro. 5 necesidades de una edición sorprendente.

Ya tengo un manuscrito, la pregunta fundamental ahora es cómo editar mi libro. Y cómo hacerlo de una forma que cumpla con todos los estándares de calidad; para mi persona y para mis lectores.

La meta es que el libro sea una obra completa, bien redactada, coherente y con sentido. Además, debe estar pulida, en su máxima amplitud escritural y ser visualmente atractiva. Por último, no debe haber errores de impresión y deben usarse, en la medida de lo posible, los mejores materiales.

Es nuestro libro y para ello hemos trabajado tanto.

Así, el proceso recomendado a seguir es:

Interpretación editorial.

 

Para poder trabajar sobre la obra, no solo es necesario, sino fundamental, entenderla. Esto es, ir más allá del simple ¿de qué trata?; adentrándonos en la complejidad de la creación.

El acto de hacer palabra, nos vuelve humanos, nos es humanidad. Hablar y escribir son, de cierta forma, la misma sustancia, pues ambos buscan lo mismo: decir.

De esta forma hablamos y escribimos cuando queremos decir algo; de lo contrario callamos. En este sentido, al decir —al escribir—, nos decimos, nos escribimos.           

Así pues, con la interpretación editorial se debe buscar encontrar dos fundamentalidades del manuscrito.

En primer lugar, identificar cómo está escrito el libro. Esto es, saber qué palabras se usan, qué palabras no se usan, cómo se hacen las pausas y los silencios (que son dos cosas distintas). También, cómo se generan las ideas en la mente del autor o de la autora, cómo se expresan y luego cómo se conectan entre sí. Es el conjunto de todo esto lo que llamamos “el estilo”. Esa es la famosa “voz del escritor”.

Luego, una vez identificamos el estilo, es decir el cómo, necesitamos saber el porqué. Las intencionalidades y las motivaciones de la obra. ¿Qué se quiere decir?, ¿a dónde se quiere llegar? ¿Por qué escribí lo que escribí?

Así entonces, habiendo entendidos cómos y porqués, podremos avanzar sin correr el riesgo de dañar el manuscrito y, por tanto, la obra.

Corrección.

 

Ya tengo un manuscrito, la pregunta fundamental ahora es cómo editar mi libro. Y cómo hacerlo de una forma que cumpla con todos los estándares de calidad; para mi persona y para mis lectores.

La meta es que el libro sea una obra completa, bien redactada, coherente y con sentido. Además, debe estar pulida, en su máxima amplitud escritural y ser visualmente atractiva. Por último, no debe haber errores de impresión y deben usarse, en la medida de lo posible, los mejores materiales.

Es nuestro libro y para ello hemos trabajado tanto.

Así, el proceso recomendado a seguir es:

Interpretación editorial

Para poder trabajar sobre la obra, no solo es necesario, sino fundamental, entenderla. Esto es, ir más allá del simple ¿de qué trata?; adentrándonos en la complejidad de la creación.

El acto de hacer palabra, nos vuelve humanos, nos es humanidad. Hablar y escribir son, de cierta forma, la misma sustancia, pues ambos buscan lo mismo: decir.

De esta forma hablamos y escribimos cuando queremos decir algo; de lo contrario callamos. En este sentido, al decir —al escribir—, nos decimos, nos escribimos.           

Así pues, con la interpretación editorial se debe buscar encontrar dos fundamentalidades del manuscrito.

En primer lugar, identificar cómo está escrito el libro. Esto es, saber qué palabras se usan, qué palabras no se usan, cómo se hacen las pausas y los silencios (que son dos cosas distintas). También, cómo se generan las ideas en la mente del autor o de la autora, cómo se expresan y luego cómo se conectan entre sí. Es el conjunto de todo esto lo que llamamos “el estilo”. Esa es la famosa “voz del escritor”.

Luego, una vez identificamos el estilo, es decir el cómo, necesitamos saber el porqué. Las intencionalidades y las motivaciones de la obra. ¿Qué se quiere decir?, ¿a dónde se quiere llegar? ¿Por qué escribí lo que escribí?

Así entonces, habiendo entendidos cómos y porqués, podremos avanzar sin correr el riesgo de dañar el manuscrito y, por tanto, la obra.

Corrección

Existen dos tipos de correcciones: ortotipográfica y de estilo.

La corrección ortotipográfica es acerca de puntos, comas y signos de puntuación en general. Pero ya desde aquí es fundamental haber entendido el estilo de la autora. Pues el lugar donde se coloca un punto o una coma, no es el mismo entre personas. Pensamos, sentimos, expresamos y escribimos de diferentes formas.

Siguiendo con esto, pasamos a la corrección de estilo. Esta en ocasiones es mal entendida, pues, creemos, que se trata de un cambio en cómo contamos la obra y a dónde queremos llegar, y esto no es así. Al menos no debería serlo para un buen corrector.

De esta forma, la corrección de estilo es acerca de una profesionalización de la labor escritural. Se deben cuidar el correcto uso del lenguaje, la sintaxis, el sentido y la conjugación de tiempos verbales. Esta en particular debe hacerse con precisión, pues el español es un idioma riquísimo en tiempos.

Por ejemplo, tenemos varios tipos de pasado: pretérito, copretérito, pospretérito y antepretérito, los cuales se pueden conjugar entre sí, o no. También se trata de ajustar el manuscrito a las motivaciones del autor. Revisar que todos los caminos abiertos estén alineados a la intención final. Cerrar los que no estén, corregir los que se deban y entregar a la autora la versión más profunda de su obra.

Siempre, siempre, bajo su aprobación. Pues es tu libro y a quien tiene que gustar, convencer y encantar es a ti.

Diseño editorial

Este paso es de suma importancia; sin embargo, en muchas de las ocasiones  muchas veces, es infravalorado y pasado por alto. Seguimos creyendo que “un libro no se juzga por su portada”, pero en la edad del homo visualis; en este presente en que todo consumimos por los ojos, eso hace mucho que dejó de ser cierto.

De esta manera, debemos aprender y, en consecuencia, entender, que leer, antes que ser un acto interpretativo, es un acto visual.

Es decir, primero vemos lo que está escrito y después lo traducimos en significado. Esto puede parecer inmediato, pero no lo es. Para el momento en que la interpretación se hace, el cerebro ya decidió si lo que está viendo le gusta o no. Si le gusta, entrará con agrado a la lectura, si no, será lo contrario.

De esta forma, interiores, tipografías, tamaño, márgenes, capitulados, etc., juegan un papel importantísimo en el desarrollo y apreciación de la obra.

Por último, debemos tener en cuenta que, con lo que uno interactúa, lo que uno ve, huele, toca, siente, ojea y hojea, coloca en un estante de acuerdo a su tamaño, grosor y composición, es un diseño editorial. El manuscrito es el manuscrito, la sustancia, pero lo que lo contiene y lo vuelve real es su diseño.

Así, si queremos que nuestro libro atraiga (considerando la basta oferta que hay allá afuera, pues hoy más que nunca en la historia estamos, todos, publicando libros sin discriminación), que llame la atención y que facilite la lectura de nuestro contenido, habremos de prestar enorme importancia a la labor del diseño editorial.

Maquetado

Un documento de Word guardado en PDF NO es un archivo maquetado.

El maquetado es la preparación técnica de un archivo para su impresión. Esta debe hacerse con programas profesionales de diseño.

De esta manera cuidaremos que todas las guías de impresión, rebases, exportado y los colores (CMYK y no RGB) estén listos para que, cuando lleguemos al momento de imprimir, el archivo original sea el mismo que tendremos en nuestras manos.

En este paso también se exporta el libro electrónico, que tiene diferencias de base con el maquetado. Un archivo maquetado para impresión es distinto de un libro electrónico, pero se producen aquí.

Impresión

Cuidar de la impresión demuestra una preocupación genuina por nuestra obra. Por la calidad que habrá de entregarse a quien lee nuestro ser sin carne expuesto en un pedazo de papel.

Todos nuestros libros deberán distinguirse por la calidad en los materiales usados. Las portadas deben estar impresas a color completo. Contar con solapas protectoras es un agregado de valor. Aquí es donde se escribe la reseña del autor, que es presentación personal.

Asimismo, los interiores deberán estar bien impresos, con tintas completas, sin malos estampados ni espacios en blanco. La protección individual (retractilado) es fundamental si se piensa comercializar la obra. 

Por ello, nuestro interés siempre es que, en el acto de escribir y publicar, ganen todos: autores, editores y lectores. Es por esto que recomendamos comenzar a trabajar con tirajes cortos, de 100 unidades físicas en primeras ediciones.

Esto nos permitirá darnos cuenta de cómo está el mercado, cómo responden al libro los lectores, qué tanto se está moviendo, dónde y cuándo, y, lo más importante, qué siente la autora acerca de su obra.

De esta forma, tirajes cortos nos permitirán tomar decisiones correctas, una vez que se han terminado. Lo siguiente es saber si en próxima reimpresión se harán 100 nuevos, 500 o 1000. Pero ya con la seguridad de saber qué está pasando con la obra.

Editar mi libro.

Estos son los cinco pasos que tendría que ofrecerte toda editorial que se precie de serlo. Si algunos de estos pasos no se ofrecen, o no se les pone la atención adecuada, tendremos por seguro que el resultado será una obra con fallas que no convencerá ni al autor, ni al lector.

Cuida mucho tu manuscrito, respétalo. Eres tú mismo expuesto en el papel; y busca trabajar con personas, con equipos, que entiendan el mismo respeto y la responsabilidad de trabajar en tu obra.

Si quieres comenzar a trabajar con nosotros, conocernos más o tienes alguna duda, puedes contactarnos dando click aquí. Seguro tenemos una opción para ti

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